ELON MUSK, EL GENIO DE TESLA QUE MIRA A LAS ESTRELLAS

 

Elon Musk, el CEO de Tesla, es un fenómeno social en el mundo del motor, en cada una de sus intervenciones se convierte en un auténtico acontecimiento para la industria. En su última comparecencia pública, para hablar del próximo todoterreno eléctrico, el Modelo Y de Tesla, este gurú del sector ha reconocido que “uno de los errores que cometimos en el Modelo X es que era demasiado complejo, ya en el primer momento de fabricarlo. Fue insensato”.

Seguramente, este tipo de reconocimientos públicos sea otra de las genialidades de este peculiar líder que está marcando una época en el mundo del motor y de los negocios (se le estima una fortuna de 17.400 millones de dólares y es considerado la 21ª persona más poderosa del mundo, según la revista Forbes.

Musk afirma que los propósitos de sus empresas, SolarCity, Tesla y SpaceX, giran alrededor de su visión de cambiar el mundo y la humanidad de forma drástica y algunas de sus metas son paralizar el proceso de calentamiento global, mediante el abandono de los combustibles fósiles por energías renovables (sobre todo, solar) y reducir el riesgo de una posible extinción de la raza humana, mediante la evolución hacia una “civilización multiplanetaria”, con la creación de una colonia humana permanente en Marte, de alrededor de un millón de personas.

A Elon Musk, del que no podemos dejar de encontrar paralelismos con Eduardo Barreiros por su carácter emprendedor y su visión de futuro (Barreiros fue capaz de resolver en parte el problema de la escasez de gasolina de los años 40 con su transformación de motores de gasolina a diésel con el ahorro que supuso pasar de 5,25 pesetas el litro de gasolina frente a las 1,80 pesetas del litro de gasoil), se le atribuye continuamente la creación del primer automóvil eléctrico económicamente viable, el Tesla Roadster, y ha diseñado un sucesor privado de transbordador espacial, el Falcon 9. No en vano, su compañía, SpaceX, es la empresa privada más grande del mundo dedica a la exploración espacial.

Estas son algunas de las preocupaciones y propósitos de este genio de nuestro días que, como él mismo señala en múltiples intervenciones públicas, “un asteroide o un súper-volcán podría destruirnos, y nos enfrentamos a riesgos que los dinosaurios jamás vieron: Un virus, un mini agujero negro, o un cambio climático catastrófico, incluso una nueva tecnología aún por descubrir podría ser el fin de lo que conocemos. La humanidad evolucionó durante millones de años pero, en los últimos sesenta, nuestro armamento nuclear ha traído consigo la posibilidad de extinguirnos a nosotros mismos. Tarde o temprano, debemos expandir nuestras vidas más allá de esta bola verde y azul, o nos extinguiremos”, ha vaticinado.

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