55 aniversario de la fundación del Colegio Barreiros

Este mes de mayo se cumple el 55 aniversario de la creación del Colegio Barreiros, una iniciativa pionera en nuestro país que marcó un antes y un después para la conocida hoy como responsabilidad social de las empresas.

Ubicado en uno de los bloques de viviendas que fuera propiedad de la empresa, en la Ciudad de los Ángeles, este centro llegó a albergar a 91 alumnos de entre cuatro y diez años que fueron educados con los más modernos métodos de enseñanza y material pedagógico de la época, la España de la posguerra.

El Colegio constituyó no sólo una forma de acceder a la educación para los hijos de los empleados, sino también como un entorno de convivencia y cohesión social para todos los que formaban parte de esta gran familia.

Las clases se alternaban con toda una serie de actividades, excursiones, proyecciones de películas, teatros, circo y varias convivencias y fiestas a los que acudían los alumnos y alumnas, durante los seis años que duraba su estancia en el Colegio, hasta salir en condiciones de afrontar el ingreso en el Bachiller de cualquier Instituto de Enseñanza.

Además, el servicio de puericultura de la Empresa también realizaba reconocimientos médicos y vacunaciones, así como impartir charlas de divulgación y cursos de alfabetización para los padres que lo necesitaban, así como de mecanografía, corte y confección.

Muchos años más tarde, este proyecto ha sido tomado como ejemplo por diferentes instituciones y empresas que han aplicado a sus empleados buena parte de los métodos y prácticas de esta institución, que bien puede considerarse precursora de la responsabilidad social corporativa que conocemos en nuestros días.

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IX Conferencia Internacional Publicidad y Automóvil

 

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Como viene haciendo bianualmente desde el año 2000, la Fundación Eduardo Barreiros organiza este diciembre la IX Conferencia Internacional Publicidad y Automóvil, los próximos lunes 12 y martes 13.

La Publicidad y el Automóvil han sido dos elementos que han vertebrado el siglo XX por su intensa influencia sobre todos los aspectos de la sociedad, tanto por separado como en conjunto. A principios del siglo XXI el lenguaje de la publicidad ha cambiado debido a la irrupción de Internet y las redes sociales. En el mismo periodo el automóvil ha visto como su rol en la sociedad cambiaba de ser el centro de la actividad económica a un elemento recodificado, sin el componente de poder e incluso la carga de sexualidad que tuvo en el pasado.

A la relación entre la publicidad y el automóvil en el pasado, presente y futuro se dedicarán las dos sesiones de esta IX Conferencia Internacional.

Las ponencias tendrán lugar en el Auditorio de la Fundación Mapfre, en el Paseo de Recoletos nº 23 de Madrid. La asistencia será libre hasta completar aforo, pero es preciso inscribirse enviando un correo con su nombre al email: conferenciainternacional@fundacionbarreiros.org

El programa y los horarios de la IX Conferencia Internacional Publicidad y Automóvil será el siguiente:

Lunes 12 de diciembre

19:00 h, Acto Inaugural

– Carmen Librero Pintado

Secretaria General de Transporte, Ministerio de Fomento

– Francisco Javier Abajo Dávila

Director General de Industria, Energía y Minas, Viceconsejería de Economía e Innovación. Comunidad de Madrid

– Mariluz Barreiros

Presidenta de la Fundación Eduardo Barreiros

– Julio Domingo Souto

Director General de Fundación MAPFRE

Conferencia de Inauguración

“La Publicidad del automóvil”

– Luis Bassat

Presidente de Honor del Grupo Ogilvy en España

Presentado por:

– Mariluz Barreiros

Presidenta de la Fundación Barreiros

20:30 h, Cóctel de Inauguración


Martes 13 de diciembre

19:30 a 21:00 Hrs.

Mesa Redonda:

– Moda, Arquitectura y Automóvil

Moderador:

– Luis Fernández – Galiano

Director de la revista AV / Arquitectura Viva

Participan:

– Beatriz Colomina

Profesora de Historia y Teoría de la Arquitectura y Directora del Programa de Estudios de Postgrado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton

– Jorge Lozano

Semiólogo y Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

– Vicente Verdú

Periodista y escritor

– Mark Wigley

Exdecano de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Conservación (GSAPP), Universidad de Columbia

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El Simca 1000 y Don Draper: Barreiros pionera de la publicidad moderna en España

La publicidad, al igual que la innovación, siempre estuvo ligada a la marca Barreiros, por eso sus anuncios tuvieron un papel importante en la historia de la empresa… y también en la historia de la publicidad en España. ¿Por qué tanta importancia? La respuesta se extiende desde los pequeños anuncios en los periódicos hasta “Mad Men“.

Barreiros Diésel

Desde sus inicios con la transformación de motores la imagen de marca se basó primero en la grafía “Barreiros Diésel” y, desde 1951, un logotipo que se haría famoso, el “ocho” formado por la fusión de las iniciales de Eduardo Barreiros. En aquellos años sus anuncios estaban centrados en las ventajas económicas de la transformación de gasolina a diésel ya que el ahorro de dinero era un argumento decisivo para las ventas en una etapa tan precaria para el país. La fórmula estaba clara: más texto que imagen, mucha información técnica y frases contundentes. Una receta que se extendía en la publicidad española de la época aunque, en el caso de Barreiros, siempre con un toque distintivo, tanto que en pocos años Don Eduardo fundó la agencia “AR” que se encargaría de la publicidad de la marca bajo la supervisión de su hermano Graciliano.

Mad Men, T1 Cap 3

Pero igual que la marca fue pionera en la fabricación de motores diésel propios, y en tantos otros aspectos de la historia de la automoción española, de la mano de Barreiros Diésel llegó a España otra novedad que no tenía que ver con tornillos sino con papel y tinta: la publicidad moderna.

Mad Men, T1 Cap3

El capítulo 3 de la primera temporada de “Mad Men”, “Las bodas de Fígaro” empieza con una escena en la que se explica, en apenas 3 minutos, cómo cambió para siempre la publicidad gráfica a mediados del siglo XX. Los creativos de la ficticia agencia Sterling Cooper discuten sobre un anuncio de Volkswagen que acaba de salir en una revista, y que no se parece a nada de lo que su compañía u otras del sector hacen. Es 1960 y el anuncio sobre el que discuten es “Lemon“, uno de los que la empresa DDB creó para lanzar el VW Beetle en Estados Unidos y que fueron una revolución en su campo. Anuncios en los que dominaba la imagen sobre el texto, compuestos por una fotografía del coche sobre un fondo blanco y una frase destacada corta, llamativa y con doble sentido o intención humorística. Un texto en letra más pequeña explicaba algo más el anuncio en la parte baja de la página y los datos técnicos quedaban reducidos a la mínima expresión. “Lemon” y “Think Small” son dos de los anuncios con los que nació una publicidad tan moderna que el propio Andy Warhol hizo con el primero una serie de serigrafías.

Pero… ¿qué tiene esto que ver con Barreiros? El acuerdo comercial con Chrysler en 1963 no sólo abrió las puertas a los Dodge Dart y los Simca, sino también a esa forma diferente de hacer publicidad. La comunicación de la empresa americana dio la posibilidad a nuestra marca de incorporar a sus campañas las tendencias más modernas del mundo en publicidad y ser prácticamente la pionera en España en hacer anuncios con ese estilo innovador en el sector de la automoción. En los años 60 en España era muy raro (por no decir imposible) ver publicidad de coches que usase esta nueva estética como la de Barreiros.

¡...Qué potencia!

Las primeras campañas que importaron este revolucionario estilo fueron las dedicadas al Simca Barreiros hacia 1967. Los anuncios más tradicionales como “¡… Qué potencia!” (1967) añadieron eslóganes ingeniosos como “¡¡Prolongue sus vacaciones 1967, le ofrecemos dos días más!!“, que se referían con humor a la velocidad a la que el Simca permitía llegar al destino del descanso.

Automático

Poco después llegarían otras con estilo más minimalista como “A este Simca le falta algo muy importante” (1967) que con su efectista sencillez promocionaba el Simca Barreiros con cambio automático.

Basket

Sobre la modernidad en los temas es un gran ejemplo “Simca puede llevar cinco jugadores de baloncesto… pero aparca en el largo de dos” (1967), una divertida campaña que parecía recoger la idea del famosísimo anuncio de VW en Estados Unidos con la estrella de la NBA Wilt Chamberlain, que se había lanzado en 1966.

Avaro

Avaro” (1968) es quizá el anuncio más atrevido y moderno de las campañas de Simca – Barreiros en la década de 1960, y el más parecido a aquellas legendarias campañas de DDB que cambiaron la historia de la publicidad y tienen su homenaje en “Mad Men”. Pero seguramente el mejor homenaje está en la memoria de quienes fabricaron, condujeron y vivieron Barreiros, donde seguramente el anuncio más recordado es “¿Desde cuándo un coche familiar tiene que ser aburrido” (1969) que hizo famosa la frase “El 5 plazas con nervio

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Con el paso de los años el Simca Barreiros no fue el único protagonista de este tipo de campañas: llegaron también a los más distinguidos Dodge Dart, como en “¡Perdón! no es posible soñar con un Dodge para estas vacaciones” (1969) y a los camiones donde hay ejemplos como “Hace 700 000 km Juan González Gutiérrez era un hombre pobre” (1968).

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Innovación, inspiración y una actitud pionera. Quién sabe incluso si Eduardo Barreiros no tuvo algún día una conversación con algún publicista americano que se parecía mucho a un tal Don Draper

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BARREIROS Y LA ASISTENCIA TÉCNICA EN LA VUELTA CICLISTA A ESPAÑA

En el número 15 de la Revista Barreiros, allá por septiembre de 1962, se publicó un reportaje sobre la actividad de los Furgones-Talleres de Asistencia Técnica BARREIROS, del que –aprovechando que mañana comienza en Vilanova de Arousa la 68 edición de la Vuelta Ciclista a España-, hemos extraído estas fotografías.
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En ellas podemos observar a varios corredores participantes en la Vuelta a España en 1961 visitando el furgón-taller BARREIROS para curiosear y conocer su interesante montaje técnico.
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Eran como talleres volantes, equipos móviles de asistencia técnica, con profesionales especialistas y técnicos adiestrados en las propias factorías, que se sumaban a la extensa red de Talleres de Servicio Oficial. Garantía asegurada de una completa y permanente asistencia técnica.
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En la caravana publicitaria que acompaña toda Vuelta Ciclista a España, figuraban de hecho varios camiones BARREIROS, pertenecientes a diversas e importantes firmas comerciales.
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Por cierto, que a finales de los 50/comienzos de los 60, BARREIROS disponía en cada provincia, de un furgón-taller con todo el material necesario para resolver cualquier incidencia.

Un servicio de garantía técnica que, desde luego, no tenía precedentes en España y que se sumaba a la extensa red de Talleres de Servicio Oficial.

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LA ESPAÑA EFICAZ

Inauguramos este espacio virtual con un artículo publicado en el diario ‘Ya’ en abril de 1959 por el ilustre escritor y periodista, Tomás Borrás. (1891-1976, periodista de Honor y Cronista Oficial de la Villa de Madrid. Recibió el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Literatura).

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La historia es emocionante; podría constituir la biografía genérica de ese hombre que es, cuando quiere, el español, y que tanto se admira y respeta por ahí: el autodidacta de fibra de voluntad de acero, que domina su tiempo y su espacio, alcanza cimas de capitanía universal, y va del cero a los guarismos de quince cifras. Ese prototipo humano que se presenta a la infancia como testigo especializado. Este cenit de quien hablamos se llama Eduardo Barreiros.

En esta aldea gallega nació Eduardo Barreiros en 1919. A doce kilómetros de la ciudad de Orense

Y la historia es ésta: el año 41 –tan cerca-, en Orense anda entre pequeñas y no nada modernas máquinas, un rapaz. El taller es de su padre, Eduardo Barreiros. El que enreda y se afana con honrosa tizne de horno de cocer metales, y se rasga con los oídos con el raspor rítmico de la lima, y acopia pedazos de bloques rotos y cadenas, cigüeñales torcidos y ruedecillas mal engrandas, para Dios sabe qué, también se llama Eduardo. Ahora, de la talla del hombre medio y ese ancho de espaldas de uno de los dos tipos de gallego, el robusto y de aire epicúreo, rostro redondo, color alegre y un poco rizado el halo del pelo del sol de la cara. (Hay otro gallego altote, huesudo, de pómulos en punta y nuez que sube y baja, escueto y como ahorrador de su carne.) Eduardo Barreiros, aquel rapaciño, ni duerme ni sosiega. Amontona su tesoro, los derechos del taller de reparación de autos, y urde mecanismos en busca y rebusca. ¿De qué?

Acordaos de la fecha. 1941 es año, y los siguientes son años, de cerco de España. Se nos prohíbe hasta comprar gasolina. Dejemos el porqué, vayan a la ONU los proveedores de víctimas de Moscú. Por ciudades y carreteras andan, es un decir, los automóviles, con grotesco polisón de estufa alimentada con carbón de encina, astillas y cajas de zapatos. Resoplan y elevan columnas de hollín los antes sedosos cuarenta caballos. La diligencia, arrumbada en los museos, despereza su asma esperanzada, de que la enganchen y vuelva a su ejercicio en la España inmolada a Stalin. Es un espectáculo grotesco el de los taxis, autobuses, camiones resoplando, tortugas desfallecidas, sus chapas al rojo.

Motor Krupp de gasolina transformado en diesel por Barreiros, montado sobre un camión

El mozo de Orense ha sentido saltar en sí la chispa de las iluminaciones: pues no hay gasolina, ¿por qué no transformar el motor del auto en motor diésel? El aceite pesado es fácil de lograr. ¡Si el dieselizara los automóviles!

Anuncio el 1 de noviembre de 1951 de la transformación de motores

Un día, en sus manos afanosas el motor-tipo. Aplicado a un carruaje corriente, extirpado el motor de esencia, corre que se las pela, es más silencioso y menos gastoso. Lanza el mozo de Orense su ¡eureka! de rigor. Pues bien…

En esta nave, alquilada por 52.000 pesetas al mes en 1952 se instaló Barreiros en Madrid

A los veinte años justos, este todavía muchacho ha creado en Villaverde, barrio del cinturón de Madrid, un hormiguero de ocho mil hombres que trabajan en dieciocho fábricas ¡las veinticuatro horas, en tres turnos!, y lanzan motores, motores, cadenas de motores; camiones y camiones, tractores en inundación, engranajes y elementos eléctricos del transporte. Catorce modelos para catorce aplicaciones de sus motores. Tres tipos de camión; originales, como el motor, célebre en el mundo. Mil quinientos camiones y más de 15.000 motores balance de 1960. Hoy fabrica cincuenta camiones diarios. En el verano lanzará autos ligeros, turismos de tipo grande, familiar, y autobuses de dos pisos, y basculan para derramar su carga.

Ello, el rompecabezas forjado, despiezado y compuesto en naves colosales que hay que ampliar cada medio año. La hazaña parece de aquello, americano, que es nuestra gloria y fue nuestra debilitación. Barreiros se asoma al páramo con chabolos, hongos esparcidos que era la sabana entre el final de Madrid, desde Usera, el barrio del Basurero, los Carabancheles y Getafe. La guerra había azotado en ella con sus ciclones. Un Eldorado de ruinas que conquistar. Y Barreiros se come poco a poco la sabana, la pampa de arcilla madrileña, sonrosada, y una, otra, levanta año tras año edificaciones de techo de cristal tangente a la luz, bajo cuyo cristal asaetean al sol las ráfagas de la autógena. Alrededor, panorama de la riqueza fruto del trabajo: la tierra oculta por inmensos caparazones encarnados de tractores, algo de saltamontes, algo de cangrejos cocidos; la tierra oculta por macizas formaciones, en para de regimiento, del camión “todo terreno”, del cual hay algo que decir.

Dibujo del prototipo de camión militar en la versión que finalmente se fabricó.

Pues ésta es la extraordinaria concepción y creación del ingenioso genial. He visto probar el camión. Sube por pendientes de 78 por 100. Como aquellos jinetes de los escuadrones de caballería, que se asomaban a un tajo recto y guiaban al caballo dejándole resbalar con estremecedora intrepidez, así el “todo terreno”, después de subir por la recta pared, se asoma a lo alto de la pared y desciende suave, cadencioso, sin que la gravedad le despeñe. Así como bascula por los lados hasta rozas con el suelo. Así como cruza ríos, légamos, barrizales, roquedos y pedregales, arenales. Un milagro de la mecánica. Si Portugal ha llenado su África y Asia de estos camiones que trepan a lo gato y dan tumbos y vaivenes desafiantes de la ley del equilibrio, y no hallan suelo difícil, España ha podido recorrer su Sahara y emplearse allí, febril, en minería, gracias a este rival del “barco del desierto”. A cuyo camión-cabra, Barreiros dota ahora de nuevas propiedades: va a presentar un prototipo que se sumerge por completo. “Con tal de que la cabeza del guía esté fuera del agua, el camión avanzará completamente dentro.” Un ingeniero alemán que vio el “todo terreno” (ahora toda agua) en acción, se mordía los labios: “Si nosotros hubiéramos tenido en Rusia este camión, no perdemos la guerra”.

Los cuatro hermanos varones Barreiros: Celso, Graciliano, Eduardo y Valeriano.

Porque Barreiros es un nombre, una consigna y un grupo. Cuatro hermanos: Eduardo, el fundador y capitán; Valeriano, José Graciliano y Celso, que se siguen y ayudan. Tan jóvenes que Celso estudia aún su ingeniería. Haz de almas con una sola dirección, propósito y hacer sin paisa único. Eduardo es un patriarca curiosamente muchacho (treinta y nueve años), en madurez precoz abarcadora. Los otros tres, admiradores orgullosos del hermano, le miran a los ojos y salen a realizar lo que adivinan que el Grande ha pensado. Espectáculo de confianza en el valor de la concentración, de la unidad. La fuerza espiritual añadida a la conjunción de la fuerza sinérgica, ¿a dónde puede llegar? A las ciudades levantadas de la nada, como estas ciudades de hombres en azul de los Barreiros. Pues, dato pasmoso, el Barreiros Eduardo vino a Madrid el año 1951. En diez años brotó de sus manos lo innumerable. Manos con dos dedos seccionados por el mordisco de las máquinas, pues su adolescencia ha sido de obrero ayudante del padre, allá en el dulce Orense, que parece un Baco ensoñador tendido sobre pámpanos goteantes de niebla.

¿No es lo que se nos cuenta con ditirambo, legítimo, de un Ford y demás ‘pioneros’ de la industria? Pues ahí, al final de Usera, tienen ustedes temperamentos de noble garra para modelo a la española. ¡Barreiros ha sido uno de los que comprendió que “la” América y con mayor facilidad, está en España.

Del primitivo taller a ocupar unos terrenos  de más de 350.000 metros cuadrados construidos y dar empleo a más de 10.000 personas.
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